diumenge, 26 d’octubre de 2008

La ancianita y las palomas


Esta anciana pasea a menudo por Igualada. Me resulta un ser agradable. No se por qué. Hace años regentaba una pequeña tienda. Toda ella era una antiguedad. Se podian encontrar estampillas y siempre hacia un fuerte olor a naftalina.
Lo que nunca he llegado a comprender es la obsesión tanto de niños cómo de ancianos en dar de comer a las palomas. Es un bicho que me resulta...detestable. No me gustan los arrullos de paloma. Aún recuerdo la vez que una paloma anidó en las margaritas de mi ventana y los piojos entraron en mi habitación...Quizá fue la influencia de Hitchcock y su celebre "Los pajaros". En fin, aún y eso me resulta entretenido pararme un ratito a contemplar esta curiosa relación entre la ancianita y las palomas.

12 comentaris:

VITALIA ha dit...

Son personajes interesantes. Siempre hay alguno digno de observar. La gente que recurrentemente les tira migajas a las palomas generalmente es gente solitaria. Es una manera de relacionarse. Cada vez que vuelvo del trabajo miro al pasar el mismo chico que les da de comer en una plaza; él es un chico de capacidades especiales, pero sin embargo sabe dar más amor que una persona de mente brillante. Los niños tambien aprenden a expresarse con los animales.
Yo amo a los ancianos, pero tampoco me gustan las palomas. De todas maneras es un gesto hermoso darles de comer. Es romántico.

Saludos y gracias por visitarme.

pati ha dit...

A mí el olor de naftalina no es que me agrade mucho, pero tiene la deliciosa particularidad de transportarme al pasado...

Como esta foto. Pero no miro a las palomas, que por otro lado tampoco a mí me han gustado nunca; me fijo en la anciana y me sobrecoge un sentimiento de tristeza. No sé por qué :(

Saludos, Cesc :)

Rayu ha dit...

seh, a mi tampoco me gustan las palomas... la ultima me cago en la estacion principal de trenes de londres a comienzos de este año... me vengare maldita!!!

;)

un beso

Jordi Vivancos ha dit...

¡Buf! ¡¡Cuántos recuerdos me ha traído esa foto!! Recuerdo perfectamente a esta anciana y su tienda de estampitas, cirios... Yo me detenía a menudo en el escaparate, fascinado por ese halo mágico de reducto del pasado. Curiosamente nunca llegué a entrar, pero me llevé un disgusto de campeonato el día que cerró. Sentí que la ciudad, todos, habíamos perdido un poco de autenticidad, algo parecido a una institución venerable.

Lo cierto es que hacía ya mucho tiempo que no veía a la anciana, y cuando he visto tu foto me he llevado una fuerte impresión. Es curioso como algunas personas anónimas pueden formar parte indeleble de nuestras vidas... Me parece que me pasearé más a menudo por esa plaza a ver si doy con ella.

Ani ha dit...

Cesc! Creo que cuando uno llega a viejito tiene muchos silencios, muchas palabras que se van hacia adentro en vez de salir. Y es entonces cundo se eligen formas de comunicación diferentes, por ejemplo alimentar palomas. Me dio mucha ternura la anciana y también me gustó que rescates este personaje. hasta me imaginé la tienda. Besote y gracias por agregar mi blog!!!! Nos leemos!

Cloe ha dit...

Odio a las palomas, son ratas con alas, lo digo siempre, no hay bicho más asqueroso en este mundo (bueno, si, los mosquitos), y la gente que les da de comer es aún peor, pero bueno, no me meto con la viejita por la cara de agradable que tiene jaja.

Saludos!

La Maga ha dit...

Es cierto,los que alimentan generalmente a las palomos son los niños y los viejos.Y no es casual.Yo creo que existe algo mas alla de eso.Los niños la ilusion que comienza,decubriendo a las aves,sintiendose importantes de alimentar a las palomas.
los ancianos,agobiados de la vida,quizas nostalgicos las alimentan con la mirada perdida,vuelta hacia atras....
besos

Leny ha dit...

1. me encanta la foto.
2. odia a las palomas. las odio. me parece una vergüenza qe ese animal asquerosos (el que más enfermedades transporta) pueda ser el símbolo de la paz. buaj. a mí no me transmite ningún síntoma pacífico.
3. gracias :)

Libélula ha dit...

Cesc, me encantó la foto. Lograste captar un instante único. La expresión de la anciana es magnífica...

Pero DETESTO a las palomas; bicho roñoso, angurriento, piojoso y sarnoso. No comprendo como una paloma puede ser el símbolo de paz... O quizás sea algo acertado en este planeta ¿no?


Besos gigantes, Libélula.

Lelé ha dit...

Aunque le estuviera dando de comer a serpientes esa ancianita sería agradable!

_MeiA_ ha dit...

Aqui en Manlleu, donde vivo yo.. tenemos prohibido dar de comer a las palomas... se ha hecho un palomar en el pueblo. Se encontraban que no paraban de criar, y habian más palomas por Manlleu que seres humanos...

o_O

-Anna- ha dit...

A mi me divierte darle de comer a las palomas, aunque casi nunca lo hago...en mi último viaje, cada vez que me paraba en algún parque a almorzar algo ese era mi descanso, tirar miguitas un rato para divertirme con las palomas, pero no estoy segura cuál es el gran atractivo.
También es cierto eso de que traen piojitos y enfermedades a veces...pero son tan tiernas que de vez en cuando hay que hacer una excepción jejeje.

Un beso!