dimarts, 21 d’octubre de 2008

Sala de espera



Ayer tenia visita en el dermatólogo. Mi caprichosa piel floreció como rosa en primavera. Llegué a la consulta con antelación (cómo casi siempre). Delante mio, una parejita de abuelitos. La mujer tenía una berruga re-que-te-grande en la nariz (aunque, a juzgar por su aspecto, en nada se parecía a una bruja...). A mi lado un joven adornado con acné juvenil. Su bellísima mamá a su lado.
De repente empezó una conversación de esas tan absurdas, que sólo se pueden dar en las consultas de los doctores o en un ascensor: el tiempo.
"Cuando las nubes tienen forma de cumulonimbos y sopla viento del norte, llúvia segura", aseguró el viejete. "Eso, por no decir que viene tormenta", añadió. "No os parece??"...
El joven ni los miró y la bella mamá (bellísima) asintió con la cabeza. Yo simplente dije: "Todo puede pasar, este tiempo está loco...". Pues bien, la cosa no quedó ahí. Al ver nuestra reacción el viejo se envalentonó y empezó un discurso acerca del tiempo, la llúvia, el viento y los efectos que producían estos en los campos y las cosechas. Interesantísimo...
Al cabo de un cuarto de hora, lo admito, desconecté (quizá hacia muchísimo más rato que habia desconectado). Y me pregunté lo siguiente: Por que en las salas de espera no habilitan espacios con diferentes temas?? Así la gente podria sentarse al lado de alguién a quien también le interese ese tema.
Una gran pizarra en la entrada: En los asientos del 1 al 5 futbol. Del 6 al 10 cine. Del 11 al 15 política... Del 21 al 25 SILENCIO: lectura.
Seria una opción. No os parece??

10 comentaris:

silvia ha dit...

Me apunto a lo del "silencio".
Por norma, cuando estas en una sala de espera,lo que menos te apetece es que te expliquen el tiempo que hace,o que carisima esta la vida...pero como buena chica educada siempre contesto "si
parece que va ha llover"...
Es una mala costumbre que tenemos, creer que el silencio es incomodo...

Petons.

La Maga ha dit...

tambien,me voy a la seccion del silencio.Cuando espero en un consultorio me gusta leer o solo pensar,pero no me gusta hablar por hablar...
besos"

Jordi Vivancos ha dit...

Pues oye, me parece una idea ESTUPENDA. Yo de ti me apresuraría a registrarla, porque el asunto apunta maneras.

Y mucho me temo que, de prosperar tu "invento", me sentaría a menudo en los asientos de "aquí silencio, hágame el favor", que habitualmente es lo que me apetece cuando estoy en una sala de espera (y más si es de un consultorio médico). Esa incomodidad por el silencio de la que habla Silvia es precisamente la culpable de que a menudo tengamos que padecer escenas violentas en las salas de espera, como la memorable frase que una abuela le dedicó a una joven y que yo tuve la desgracia de presenciar: "¿No es usted demasiado joven para ser la madre de un niño tan mayor?" (¡¡Tierra, trágatelaaaaaaaaaa!!)

He rigut molt amb la teva entrada!!

-Anna- ha dit...

Jajajajaja, pobre viejo, al parecer siempre andan en la búsqueda de un oído.

No sé por qué sea, a mi me deben ver la cara de que tengo ganas de escuchar, porque siempre termino en situaciones como esa.

Y ahora que lo pienso, no tengo idea qué hago cuando estoy en las salas de espera, recuerdo que a veces leo, pero creo que la mayoría del tiempo me dedico a observar a las personas...llegan a ser tan inquietas e impacientes, que yo no sé porqué los médicos dicen "pacientes". Nos vamos a ahogar en esta cultura contradictoria jajaja.

Un besote cesc

-Anna- ha dit...

Casi me olvido...no te pasa lo mismo con los taxistas??
A veces uno quiere un viaje en silencio, tranquilo...y arrancan nomás con el tema del clima. ¡Qué cosas!
También me pasa siempre, se ve que soy yo la del problema jajaja.

Ahora sí, me jui.

Besos!

Jorge ha dit...

Me pido la sección "Silencio con lectura, pero con posibilidad de conversación interesante con bella desconocida". ¿Demasiado? Tengo la suerte que a mí no me hablan en los consultorios ni en los taxis. Será algo que tengo en la cara que lo impide... no sé. Porque soy la mar de salao.

Libélula ha dit...

JAJAJA! Yo apoyo 100% la idea!!!

¡Yo no sabría dónde sentarme! Pero seguro que no lo haría en el de Silencio. Soy muy charlatana, me prendo enseguido con cualquier persona, ya sea el encargado del edificio, los de seguridad donde trabajo, con los clientes, floristas, kiosqueros, en la parada del colectivo, con los taxistas, etc. Podría decir que el silencio es muy raro en mi personalidad. En el aula siempre me echaban por hablar constantemente... Aunque entiendo que no todos son así y a veces, me llamo al silencio.

Besos enormes Cesc!

Leny ha dit...

es muy fácil decirlo.
lo dices de verdad?
tú de verdad matarías monstruos por ella? de verdad de la buena?

p.d: yo me iría sin rechistar a la de silencio. y a lo mjor, si tardan mucho en cogerme, me levantaría y me sentaría en la sección "con faldas y a lo loco". eso haría.

:)
un abrazo
desde el sur

Ani ha dit...

Ese tipo de diálogos sucede generalmente en los ascensores...cuando no hay nada intereseante que decir uno habla del tiempo. El silencio es como un botón del lado del ojal, parece inapropiado ¿no?

Maria ha dit...

Es cierto que la gente tiene una idea equivocada del silencio, si casi diría que a veces es necesario.

Encantada de encontrar tu blog, me ha sacado una sonrisa en un día (hablando del tiempo ;) gris y triste como mi estado de ánimo.

Saludos.