diumenge, 9 de novembre de 2008

Canicas


Decidieron ir en grupo, por aquello de que la unión hace la fuerza... Llevaban demasiado tiempo metidas en aquel bote de cristal. Por eso, cuando el gato tumbó dicho bote y las canicas se encontraron libres al fin, decidieron pararse a pensar. Y ahora que? No sabrian si llegarian muy lejos, pero decidieron que se tenia que intentar. Aquel pelotón de colores avanzaba por la mesa y despues por el mármol. La canica azul se erigió cómo la jefa del grupo. Los niños acababan de perder a unos de sus mejores juguetes. Para la canicas, la aventura sólo había hecho que empezar...

15 comentaris:

India ha dit...

Dicen que más vale sola que mal acompañada, pero se ve que las canicas son buenas compañeras entre sí, aunque choquen relativamente jeje :)

Con respecto a la pregunta que me haces en tu comentario... De verdad me ves cara de eso? :P jajajaja

Un saludo

India ha dit...

Sé q era una bromita :)

Rayu ha dit...

a mi me encantaba observarlas de cerca para ver el mundo que había dentro...

pati ha dit...

El dilema de la libertad y el encierro...

De no haber estado esa canica azul, ¿lo hubiesen intentado?

;)

Besos :)

Lia ha dit...

jaja...me encanta la imaginación q tienes.
Pero si tienen una jefa, libertad, libertad no esq tengan...no?

Bueno, librarse de las manos de unos niños despiadados q las lanzan unas contra otras ya es mucho;)

Besos!

Ya estoy imaginando el final joooo
jaja...

Lastienditas ha dit...

:) Me has recordado el ruidito de las canicas al tocarse unas con otras...me transportan a mi etapa teenager!!

alas ha dit...

pero no llegarían muy lejos...alguna mirada pronto las vería...aunque tal vez una (podría ser la azul) seguiría libre su camino hasta que...un gato juguetón la encontrara y el dueño la metiera otra vez en su bote de cristal junto a las otras...

Jordi Vivancos ha dit...

Hay objetos que, con sólo nombrarlos, nos evocan una etapa de la vida, y a mí las canicas me traen inevitablemente el recuerdo del patio de mi colegio y el olor de mi plumier. A lo mejor sonará patético, pero yo aún guardo mis canicas favoritas de entonces en un pequeño estuche, y de vez en cuando las saco para contemplarlas de cerca y observar ese pequeño mundo que menciona Rayu. Qué disgusto me llevaría si el gato las liberara y se fueran a recorrer mundo...

òscar ha dit...

estaven fartes del chiva, del pie bueno, del tute i el buà

-Anna- ha dit...

Que muchos recuerdos me traen. Cuando era más chica me encantaba coleccionarlas, también era adicta a las piedras para las peceras (no las que van en el fondo que son chiquitas, sino las que son decorativas jeje).
Me gusta la canica violeta que está a la izquierda peleándose con la amarilla :D

Un beso cesc!!

Lelé ha dit...

Siempre hay un líder. Ni las canicas pueden vivir sin él.

VITALIA ha dit...

Muy colorida esa foto. Desde chica siempre me gustó mirarlas de cerca y me preguntaba cómo es que hacen para dejar ese tirabuzón de otro color que llevan dentro.
Es verdad, la unión hace la fuerza. Lo triste es que pocos niños juegan con ellas, las cambiaron por computadoras y video juegos...Así que hicieron bien en escapar.Quizá les espere un nuevo destino.

Besos amigo

VITALIA ha dit...

Creo que me parezco a una canica, ahora que lo pienso bien. Sólo que aún no pude reclutar a otras como yo. Ya salí del frasco y ahora que??

Saludos

Deric ha dit...

una aventura al·lucinant!!!

Libélula ha dit...

Cesc!

¡Las canicas! ¡Cómo me gustaba coleccionarlas! Esos colores... Tenía la mala costumbre de morderlas, quería llegar a esos colores ¡por suerte nunca me rompí los dientes en el intento!

Me encantó la historia pero... ¿cuál fue su primera aventura?

Besos gigantes, Libélula