dimecres, 24 de desembre de 2008

La teja que no quería ser tejado


Había oído hablar de cómo terminan la gran mayoría de sus compañeras. Después de ser elaboradas artesanalmente a mano en un taller de arcilla, viajan en un viejo camión, de ruedas anchas, hasta el pueblo. Allí son expuestas en el mercado de cada jueves. Eso sí, son expuestas con todos los honores y en lugar preferencial. Pero el resultado es casi siempre el mismo. Pastores, hortelanos, jubilados… compran tejas para reformar sus maltrechos tejados, para el nuevo cortijo, o simplemente para acabar en algún rincón del establo esperando a que alguna de sus compañeras se rompa y poder ocupar así su lugar.
Pero su imaginación y sus ganas de conocer mundo iban mucho más allá. Ella no quería ser cómo las demás. No quería sufrir las inclemencias del frío, la lluvia o la nieve. Su sueño era el de acabar en otro lugar. Un lugar único, acorde a su categoría y su presencia. Imaginaba que podría ocupar el lugar de aquellas lámparas de pared, a medio camino de la escalera de caracol. O ser centro de la una mesa de comedor. Aquel comedor elegantemente decorado con cuadros de pintores famosos y muebles de principios del siglo XX. En el peor de los casos podría ser el extremo de una fuente natural en un jardín interior perfectamente cuidado lleno de acacias, orquídeas y un sinfín de árboles fruteros.
Otra opción sería ganarse la confianza del nieto del artesano. Un niño curioso, observador, juguetón. Y hacer de cueva mágica. Lugar ideal para esconder peonzas, canicas o tirachinas. Incluso garaje para coches en miniatura.

16 comentaris:

LOBITO ha dit...

Cesc... que preciosidad!!! Es lo más hermoso que he leido estos dias!!!
Hummmm.... que tierno.. gracias por tocar mi puntito de ternura.

Cesc... muchisimos besos acompañados de mis mejores deseos!!! Sé feliz.

-Anna- ha dit...

En cierta forma todos tenemos esa tendencia a buscar más allá, a plantar metas en un futuro y hacer todo lo posible por alcanzarlas. Hermosa prosa y sobre todo hermosa foto :)

Un abrazo Cesc!

Feliz Navidad!!

simó ha dit...

es que a veces no nos queremos dar cueta que estamos hechos sólo de barro...

Jordi Vivancos ha dit...

Una teja que no quiere pertenecer al rebaño... Una teja con anhelos; algo soñadora, algo contestataria... Una teja que padecerá más que sus compañeras, y que posiblemente siempre viva insatisfecha, porque siempre creerá que pudo haber alcanzado algo mejor, pero que, sin saberlo, habrá llegado más alto que cualquiera de sus compañeras, por alto que sea el tejado que ocupen.

¿O en verdad las triunfadoras son sus compañeras, satisfechas con el destino que les dieron?

Bonita historia, Cesc.

Eva ha dit...

Crec que tots busquem un punt de diferència amb els altres, com aquesta teula sobre la que escrius tan bé.
M´ha agradat moltíssim aquest escrit.

Salut!!

mUñEca dE trapO ha dit...

cEsc...
me encantO!
siempre mE hacEs sOnreir, hacEr mi piEl chinitA, y sentir esO, que se dice: bien.

salUdOs!
fEliz nA_vidAd

CRIS ha dit...

OOHHH si.... que todos tenemos sueños e ilusiones verdad??? En mi casa las tejas son de pizarra, y tambien hay algunas muy soñadoras que echan a volar a la mínima y bueno... caen...alguien las recoje, al menos un cachito de ellas... otras quedan en la hierba... formas de vivir!

Dara Scully ha dit...

Lo importante era no terminar donde terminaban todas.



Miau

pati ha dit...

Entonces, ¿es verdad que todos tenemos un destino antes de nacer y que de nosotros depende el desviarlo?

;)

Naa, reflexiones de últimos días del año... jajajajja

Me ha encantado!

Felices Fiestas, Cesc!
Petonets :)

Lia ha dit...

La teja q no queía ser tejado...q no se conforma con su destino y sueña con una vida más allá de lo q le se supone y se espera de ella, quizás no esté en sus manos, q en este caso no las tiene, pero claro, en los cuentos nunca se sabe...pero un pedacito de nosotros o de muchos de nosotros esta bestido con con esos anhelos de salirnos del redil, de lo q se supone q tiene q ser nuestro destino impuesto y soñar nuetra vida.

Precioso como siempre, precioso como tú.

Bonita forma de hacerme soñar.

Mil besos por este bonito reencuentro tras mis días de exílio.

Ani ha dit...

las usaría para hacer un caminito. Estaría bueno ¿no? alfombra de tejas para recibir a los invitados!

un abrazo.

Mágicas palabras!

Deric ha dit...

mentre no acabi trencada...

Lasosita ha dit...

Pasé por aquí, y tengo que agradecerte ese relato. Gracias, y volveré...

a(nn)a ha dit...

Va bufar una flor (d'aquelles dels desitjos) i va poder complir el què realment volia ser?
:)

a(nn)a ha dit...

La veritat és que a mi també m'agrada el què escrius tu.
He clicat a un dels meus interessos i m'ha aparegut entre d'altres el teu blog; ha sigut pura casualitat que et trobés i el que més m'ha sobtat de tot és que tu també ets d'igualada.

Si és que crec el bo abunda :)
Em seguiré entretenint amb els teus relats de tot tipus, aviam si tu t'endinses amb algun dels meus relats llargs :)

Cesc fi ni! =)

NuNa ha dit...

como el paraguas que no quería mojarse, temía encojerse; el grifo que no quería llorar 5 litros de agua al día...


muy bonito. en serio, muy bonito.
(esos pequeños objetos que nadie mira, que de repente se nos aparecen hermosos)